Las 3 claves de un buen mantenimiento.

Italia

Siempre que viajo a uno de los sitios como los de la foto que encabeza esta anotación pienso lo mismo. Plazas históricas, edificios, puentes, aceras, carreteras. Todo ha sido muy bien mantenido para que siga siendo maravilloso a lo largo del tiempo.

Todos sabemos que mantener lo que tenemos no ha sido una de las máximas en nuestro país. El número de nuevas construcciones, en muchos casos totalmente innecesarias, ha creado la burbuja, cuya crisis parece que estamos empezando a pasar. Si existían edificios que podían haber sido aprovechados para nuevos usos, se prefirió realizar nuevas construcciones más lejos.

Todos los edificios tienen un tiempo de uso establecido cuando se construyen. No sé si los que construyeron la catedral de Santiago, por ejemplo, se plantearon construir un edificio que durara cientos de años.

Pero lo que parece claro es que cuando las cosas se hacen bien pueden durar mucho tiempo. En el caso de edificios históricos, el mantenimiento tiene el objetivo de conservar el mejor estado durante el mayor tiempo posible.

Todo tiene un tiempo de uso. Cualquier objeto o producto va a durar durante unos meses o años y luego debemos tirarlo, o mejor, reciclarlo o reusarlo. El objeto del mantenimiento no es seguir utilizando algo que ya está viejo y desfasado.

Podemos tener un teléfono como el de la foto perfectamente limpio, en funcionamiento, haberle cambiado las piezas de desgaste…¿quien quiere un cacharro así ahora?, solo tiene 20 años, pero está totalmente desfasado. Hace unos meses se hizo famoso un vídeo en el que un niño reaccionaba extrañado en una cabina de teléfono.

El objetivo del mantenimiento es asegurar que las condiciones de trabajo se mantienen dentro de los parámetros adecuados.

  1. Personal especializado. El objeto de estas anotaciones es dar a conocer los conceptos técnicos que subyacen en las instalaciones de gas, calefacción, etc. Si tu sabes de estas cosas pues adelante con las tareas de mantenimiento, aunque te diría que no sabes suficiente. La aceleración tecnológica ha conseguido que las instalaciones sean tan avanzadas que no se pueden mantener por personal no especializado. Es necesario conocer los equipos, cuales de sus condiciones de trabajo le afectan y como.
  2. Costes poco a poco, mejor que mucho de repente. Cuando pasamos por aprietos económicos comenzamos a decidir cuales de nuestros gastos son superfluos y cuales no. Puedes pensar que el mantenimiento periódico de una instalación es un coste innecesario, si lo haces así estás condenando la instalación a la muerte prematura, y además va a consumir más. Una caldera sucia consume más, se estropea antes, y se convierte en inutilizable antes. El coste de mantenimiento es constante y paulatino, consigue que el tiempo no afecte tanto a los equipos.
  3. Cumple la ley. La reglamentación de seguridad y eficiencia energética exige unos determinados mantenimientos según el tipo de instalación que se trate. En muchos casos además ese mantenimiento debe ser realizado por personal especializado y debidamente autorizado obligatoriamente. Hay que llevar un registro de todas las acciones que permita estudiar históricamente el desempeño.

Estoy seguro que todavía recuerdas aquellos edificios que cayeron.

No conviene jugar con las cosas importantes. Técnicos de baja cualificación, “tira palante“, ese dicho tan español, y todas esas razones que todos conocemos pueden ocasionar graves consecuencias.

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