Purgado de una instalación de calefacción por radiadores.

Purgador radiadorLas instalaciones de calefacción están formadas por tres partes principales.

  1. Generador de calor.
  2. Transporte de calor.
  3. Emisores de calor.

Está claro que si nosotros encendemos un fuego en cualquier sitio, el calor es instantáneo y directo. Para evitar los peligros de tener el fuego cerca, se aleja la caldera a locales distintos de los habitados. Por eso hace falta un sistema de transporte de calor, el agua; que es barata y abundante.

Los circuitos de calefacción están formados por tuberías y por radiadores (o suelo radiante). Dentro de esas canalizaciones el agua está a presión. Eso quiere decir que si la pinchásemos con algo saldría el agua a chorro.

Purgado de instalacion de calefaccion

Inicialmente las tuberías están llenas de aire (al instalarlas), por eso hay que conseguir que el aire salga de la instalación a medida que introducimos el agua. Si no lo hacemos puede pasar algo parecido a lo que expone el dibujo de arriba. Fíjate en el radiador (a la derecha) está lleno de agua, pero no completamente. Si esto ocurre estamos desperdiciando una buena cantidad de calor que no se va a emitir porque, sencillamente, no hay nada que le aporte calor a esa zona de metal.

Por eso, todos los radiadores cuentan con un purgador. Puede ser manual, un tornillo, o incluso automático. Los purgadores automáticos cuentan con una pequeña boya que en el caso de que exista aire lo dejan salir sin que sea necesaria la acción humana.

Algo más grave es que quede una bolsa de aire en el interior de una tubería. Yo lo he representado bastante exagerado, las tuberías discurren sensiblemente rectas por el suelo de los locales. Incluso en el caso de suelo radiante pueden existir diferencias de nivel que propicien estas bolsas. Hay casos en los que existen tuberías que se elevan hasta el techo para salvar algún obstáculo como una puerta. Si esto sucede en una instalación el empeoramiento del funcionamiento es muy importante. Es necesario llamar a un instalador autorizado y que nos ayude a librarnos de este problema. En el caso de que tengas un contrato de mantenimiento de la instalación, estará incluido en el servicio de preparación del periodo invernal.

Lo más importante es señalar que la presencia de aire va a reducir la eficiencia energética de la instalación, aumentando nuestro consumo de energía. Al inicio del periodo de calefacción es necesario asegurarse de que los radiadores están correctamente purgados, algo que incluso puede hacer el usuario si está capacitado para ello.

Una vez purgada la instalación no será necesario revisarla hasta que pase 1 año. El agua a medida que va circulando y funcionando la calefacción se va convirtiendo en aire muy poco a poco, por lo que es probable que cada año salga por el purgador una pequeñísima cantidad de aire.

El manómetro de la caldera nos va a ayudar en esto. Lo más habitual es que marque siempre una determinada presión y que esta se vea ligeramente reducida cuando el agua se convierte en aire. El aire es un fluido compresible, no así el agua, por lo que el manometro nos indicará que es posible introducir un poco más de agua en la instalación.

Nota: Ultima foto por Gloria Rodríguez. Ourense 2013.

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