Cálculos de ingeniería aplicados a las instalaciones de gas, calefacción y fontanería.

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Yo soy ingeniero, y uno de mis profesores más duros siempre decía que un ingeniero es un físico aplicado. Con esto quería decir que un ingeniero es aquel profesional que es capaz de llevar los conocimientos científicos a la calle.

Puede parecer que instalar un depósito de gas es algo sencillo, pero en realidad no lo es tanto. Estas son algunas de las cosas que hay que tener en cuenta cuando se hace.

  • El gas se almacena mitad licuado y mitad gas, hay que saber las condiciones térmicas del lugar donde se va a instalar y comprobar que la capacidad de gasificación, o sea la cantidad de gas que va a pasar de líquido a gas, es suficiente para suministrar energía a todos los aparatos de la instalación.
  • El gas es un producto químico, tiene unas condiciones de almacenamiento que deben ser respetadas para garantizar la seguridad. Tanto las distancias que deben mantenerse a las cosas peligrosas, como los elementos o equipos que hay que instalar en caso de malfuncionamiento.
  • Un depósito de gas se llena de agua y se prueba a presión para comprobar que no existan fugas. La cimentación tiene que estar bien construida desde un punto de vista estructural para que aguante todo lo necesario.
  • No es lo mismo el fuego, o la explosión que origina un gas que la que puede originar un trozo de tela. Las medidas de protección contra incendios deben ser adecuadas.
  • Los materiales y las soldaduras deben resistir todos los esfuerzos a los que van a ser sometidos durante la vida útil de la instalación.
  • Hay que proteger los tanques de la acción de los rayos, tormentas o incluso líneas eléctricas.

No pretende ser una lista exhaustiva. Más bien una simple relación de todos los artes que hay que dominar para hacer algo tan simple, como puede parecer un depósito de gas propano. Química, mecánica de suelos, cimentaciones, incendios, resistencia de materiales, electricidad…

Nosotros escapamos del ojímetro.

La ingeniería ha avanzado tanto y existe un conocimiento tan amplio que todo se puede calcular y asegurar su buen funcionamiento si el conocimiento y la experiencia son adecuados. No pienses que hacer algo a ojo puede estar tan bien como hacerlo aplicando el conocimiento científico.

Hace unos años, las instalaciones de fontanería se regían por una normativa que era una tabla de aplicación. Si va a usted a poner dos lavabos tiene que poner una tubería de este diámetro. Hoy en día eso no tiene sentido. Existen tantos tipos de lavabos, duchas, jacuzzi, que lo que debe hacerse es unos cuantos números y ajustar lo instalado a lo que haga falta.

Un mal profesional se cubrirá en salud por exceso. Cuando alguien no sabe de algo, para no fallar, lo que hace es ser exagerado. Que hace falta una caldera, una grande, que hace falta una bomba circuladora, una grande….

Si leyeras los artículos del sector verías como siempre dicen:

Las instalaciones antiguas están habitualmente sobredimensionadas. Una reducción y ajuste suele ser una medida de ahorro eficaz.

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