El fontanero, el asesino perfecto. Legionella en las instalaciones.

FARGO - Pictured: Billy Bob Thornton as Lorne Malvo. CR: Chris Large/FX

Esta es una historia verdadera. Los eventos que se presentan tuvieron lugar en Minnesota en 2.006. A petición de los supervivientes se han cambiado los nombres. Exceptuando el respeto que se merecen los fallecidos, el resto se relatará exactamente como ocurrió.

Muchos de los fontaneros son autónomos. Su oficina es su propia furgoneta, en la que llevan muchas de las piezas de repuesto que les hacen falta y las herramientas para su trabajo. Lester era un fontanero que tenía algunas de las herramientas más grandes guardadas en el garaje de su casa. Si le hacían falta, algo muy raro, tenía que volver a su casa a buscarlas.

Fue lo que le obligó a volver aquel día en el que pudo comprobar como su mujer se divertía con el viajante comercial de botones de bolsos.

Lo tuvo claro, tenía que deshacerse de ella sin dudarlo. Pero un fontanero y calefactor que se precie tiene que elaborar un buen plan, a la altura de su intelecto. La policía no podía cogerle como autor del asesinato de su mujer, por lo que tenía que pensar muy bien los pasos a seguir y planificar a conciencia.

Lo primero fue cambiar el acumulador de agua caliente sanitaria de su casa. Iba a matar a su mujer contaminandola con legionella. Dicho microorganismo se reproduce con comodidad cuando la temperatura es de 37 ºC. Es obligatorio por normativa instalar los depósitos de agua caliente en vertical. El motivo es que el agua más caliente va hacia arriba y el agua fría se queda abajo. Existe una zona a media altura del depósito a la temperatura crítica, por lo que si el depósito está situado en horizontal, dicha zona se amplía.

Además la legionella es un microorganismo que necesita alimentarse con la porquería del interior de las tuberías. Hay que evitar el cloro y cualquier otro producto que higienice las conducciones. La legionella, además, se muere por encima de 60 ºC, no puede subirse mucho la temperatura del agua. Varios puntos a cuidar con esmero para asegurarse de que las tuberías de agua caliente estén bien llenas de legionella.

Nuestro amigo Lester los cumplió todos. Se aseguró de que su instalación estaba llena de legionella. Los microorganismos campaban a sus anchas por toda la instalación y aunque no hizo ningún análisis estaba seguro de la alta concentración de bichitos en su agua.

Pero aunque nos comamos un bocadillo de legionella no nos va a pasar nada. Es necesario que la respiremos, y para respirarla tiene que formar partículas cuanto más pequeñas mejor. Debe ser lluvia, incluso más pequeña, espray. Las alcachofas de la ducha también las tuvo que cambiar. Sucias y que funcionen mal.

Ni aún así la mujer se contagiaba de legionella.

Y es que la legionella, llamada así en honor a los legionarios, es una enfermedad que solo suelen desarrollar personas con clara disminución de sus capacidades defensivas, ancianos o enfermos.

A Lester se le ocurrió poner a funcionar la calefacción a temperaturas muy altas y después pararla de repente, a ver si así la mujer cogía una pulmonía o algo así. Pero contaba en su casa con suelo radiante, que tiene una inercia térmica muy alta y apenas se notaba cuando estaba apagada la calefacción.

Como había leído que todos los problemas de legionella se daban en hospitales que contaban con torres de refrigeración, se compró una para casa. Una torre de refrigeración es un dispositivo que forma parte de las instalaciones de aire acondicionado y que puede llenar el aire de agua espolvoreada la temperatura perfecta para la supervivencia de la legionella, pero ni así se moría la condenada.

Y es que no es tan fácil contagiarse con legionella.

Como en muchos otros aspectos, el periodismo sensacionalista juega con nosotros intentando que tengamos miedo a lo desconocido. Para contagiarse de la legionella tiene que cumplirse

  • Temperatura de 37 ºC (aproximadamente) en el medio transmisor (agua).
  • Alimento para los microorganismos en las instalaciones (suciedad, algo que el mantenimiento elimina completamente)
  • Presencia de legionella en el aire en partículas muy pequeñas, espray.
  • Disminución considerable de la capacidad defensiva del cuerpo humano.

Como no había manera de matar a la mujer, Lester llegó a la conclusión de que lo mejor era darle un martillazo en la cabeza. Matar con legionella no había sido tan buena idea.

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